(Málaga, España) Escritor – Profesor. Licenciado en Filosofía y Letras, sección Filología Hispánica.
Publicaciones en prensa malagueña (Diario Sur) de algunos artículos sobre Literatura; en la Revista de la UMA “Analecta malacitana” varias reseñas de libros; seis microrrelatos en los libros Microrrelatos 2021 y 2022 del Círculo Cultural Bezmiliana de Rincón de la Victoria de Málaga. Ha participado en distintos certámenes literarios en países como; Argentina, España, Colombia y Venezuela. Con textos traducidos al italiano.
Ganador en categoría de Poesía en la convocatoria del primer número de la revista “Encontrarte Revista Artística y Cultural” con el texto “Octosílabos de luz y mar”, del Grupo Editorial Encontrarte, Venezuela, junio 2024. Ganador del XXXIII Concurso de Poesía y Narrativa Villa de El Escorial “María Fuentetaja”, Modalidad Poesía, con el poema “La tarde, mi refugio”, Excmo. Ayuntamiento Villa de El Escorial, Madrid, 28 de octubre de 2024.
https://settepazzi.wordpress.com/2024/10/24/mimbres-del-poema.59-vv-di/
https://avanteditorial.com/libro/marea-de-versos-azules-edicion-en-papel/
“Poema de arcilla”
¿Es la mar mi paraíso azulado?
Cuando intento escribir la brisa asoma
-tan salitre e insólita en mi piel-,
reajustando mis sentires diarios
y arrebatándole al borroso tiempo
la recompensa del verbo preciso,
necesario, al completar con rigor
los días desvalidos de sequía
creativa y de apagados crepúsculos.
Y es sobre el paciente papel en blanco
donde cabe todo mi universo:
azul, mar, cielo, silencio, palmeras…,
allí donde los sentimientos muestran
su faz sobre los versos del poema.
Suelo hablar de la luz y de su azul,
de la estrofa translúcida de espigas
muy menudas, encintas de palabras
con esencias de mar completamente
bendecidas por las místicas ondas
donde la luminosidad nos ladra
desde el horizonte, al atardecer.
Aquí, sobre el gris abismo del tiempo,
brota el manantial de serenidad
de luz palpitante sobre las letras,
haciendo dichoso ahora al poeta.
El milagro de la creación surge,
transitando por soñolientas venas,
con gran trabajo y erguida luz sureña.
Ya, encendidos los mitos, las palabras,
los amores de amanecidas claras,
revive en el poema la existencia
misma del hombre que, al escribir, ya
recupera algunos vestigios de antes.
Solo el tiempo frío, si airado fuese,
haría inútil sentir el retorno
de las jornadas bastante dichosas
al galopar insensible en lo oscuro.
Ojalá la primera claridad
regresase a los lugares del hoy
y la mañana reluzca brillante
sobre nuestro frondoso mediodía.
Que el prodigio del verso encabalgado
siga métricamente galopando
llevando la estrofa en su grupa azul
el dulce tiempo de música y arcilla.
«La palabra, el mar y tú»
Y cualquier palabra
me llevará hacia ti,
amor mío.
No sé qué vocablo
me ata a tu alma,
ni qué sombra sonora
me evoca tu claridad.
Solo tu voz
es amorosa tregua;
el silencioso ventanal
por donde transpira mi ser.
¡Cuánto ruido trae
tu mirada tácita!
¡Qué estrellado consuelo
me das en la noche oscura!
Me sostienes cuando vuelo,
áptero y taciturno,
por los vericuetos del vacío.
Tú, verbo hecho mujer,
me rozas y rizas la piel
con el aleteo dulce
de tu divino cuerpo.
¿Por qué ahora
el fuego de tu cobijo
prende en la mar?
Esa mar albiceleste,
hogar donde surcamos,
los dos, los humos azules
del sueño,
de la vida,
del tiempo.
Solo el aire porta
en sus pulmones
tu nombre, hecho poema,
con el calor vívido
del cortejo.
¿Quién amañará
nuestros pasos
por esa orilla,
por ese arenal azul,
por esas ondas asfaltadas
de inmensa luz?